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Cómo coger una copa de vino (sin liarla) 🍷

Trucos básicos para coger la copa como un pro

Si alguna vez te has preguntado cómo se coge bien una copa de vino, este artículo es para ti.

Y no, no es postureo.

Sujetar la copa correctamente mejora la experiencia y te hace quedar como un auténtico enolover.

Apreciar un buen vino implica activar varios sentidos, y, aunque pueda parecer sorprendente, la forma en que sostenemos la copa influye en la percepción del sabor y los aromas.

Más allá de un simple gesto de etiqueta, sujetar correctamente la copa responde a razones prácticas que mejoran la experiencia del vino. Además, el movimiento del líquido dentro de la copa permite oxigenarlo y potenciar sus cualidades. Conocer las diferentes partes de una copa y aprender a sujetarla adecuadamente es clave para disfrutar al máximo cada sorbo.

Además, al final del artículo te dejamos un vídeo corto y claro para que lo veas en acción.

¿Por qué importa cómo coges la copa de vino?

Puede parecer un detalle sin importancia, pero tiene su truco (y su sentido).

Aquí van las razones:

  • Temperatura perfecta: Si agarras la copa por el cáliz (la parte donde está el vino), transmites el calor de tu mano y el vino se calienta. Error de principiante.
  • Vista limpia: Evitas dejar marcas de dedos en el cristal y disfrutas del color del vino como se merece.
  • Mejor movimiento: Sujetándola bien, puedes girar la copa para oxigenar el vino sin miedo a que acabe en tu camiseta.

 

🍷 ¿Entonces… cómo se coge bien una copa de vino?

Muy fácil. Para disfrutar de una experiencia óptima, existen dos formas principales de sujetar la copa correctamente:

  • Por el tallo. Agarra la copa desde el tallo (la parte delgada entre la base y el cáliz). Esta es la forma clásica, elegante y segura.
  • Por la base. Si quieres marcarte un puntito pro, puedes sujetarla por la base, aunque solo lo recomendamos si tienes práctica.

Y si quieres verlo claro, aquí tienes nuestro vídeo con el ejemplo perfecto para no fallar:

¿Y cómo NO se debe coger?

❌ Sujetándola como si fuera un vaso de whisky.Además de poco elegante, impide mover la copa adecuadamente para liberar los aromas del vino.

❌ Abrazándola con toda la mano por el cáliz.

Esto transfiere calor al vino y deja marcas de dedos en el cristal, afectando su presentación y temperatura.

❌ Cogiéndola por arriba o apretándola como si fuera a escaparse.

Puede generar incomodidad y, en algunos casos, aumentar el riesgo de derramar el vino.

La forma en la que sujetamos la copa de vino es más importante de lo que parece. No se trata solo de una cuestión estética o de protocolo, sino de una práctica que influye directamente en la experiencia sensorial del vino. Con unos simples ajustes en nuestro agarre, podemos mejorar la degustación y disfrutar cada sorbo como auténticos expertos.

 

La copa de vino nació por necesidad, no por postureo

Hoy parece que sujetar bien una copa de vino es puro postureo, pero su diseño nació por necesidad. Antes del siglo XV, el vino se bebía en jarras de barro, cuencos de madera o vasos metálicos, pero… ¿el problema? No permitían ver el color del vino, un detalle clave para saber su edad, cuerpo y estado.

La solución llegó con la copa de cristal: transparente para apreciar tonos y matices, y con forma pensada para concentrar aromas. Desde entonces, la copa no solo sirve para beber vino, sino para disfrutarlo al máximo.

Así que ya sabes, cuando vayas a una cata, presume de historia: la copa perfecta no es por postureo, es para vivir el vino como se merece.

💡 Bonus: ponlo en práctica en tu próxima cata

Ahora que sabes cómo cogerla, toca practicar.

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